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El concierto actual de las naciones incluye a México entre aquellas economías emergentes que cuentan con las condiciones necesarias para participar en la economía del conocimiento. En este nuevo orden económico, la ciencia, la tecnología y la innovación juegan un papel central, lo que determina un cambio en los parámetros de la competencia internacional.

La investigación científica tiene dos valores fundamentales: un valor intrínseco y otro instrumental. El primero se refiere a que el conocimiento científico es valioso en sí mismo; como componente de la cultura universal es parte de lo que nos hace seres humanos. Pero además, la investigación científica tiene un valor instrumental, en la medida en que su aplicación al desarrollo de innovaciones eleva la calidad de vida y permite resolver problemas sociales apremiantes.

 

La acelerada evolución de la genómica y su convergencia con otras tecnologías, ha incrementado el número de campos en donde su impacto resulta relevante. Así, el conocimiento de los genes y los procesos celulares dan sustento a la bioeconomía. Actualmente ya son notables las aplicaciones de la genómica al campo de la salud, la agricultura, la ganadería y la energía, y a la biorremediación. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), considera que las aplicaciones de la genómica tendrán una participación creciente en la generación de riqueza en la sociedad del futuro cercano.

La genómica ha tenido un desarrollo exitoso en México. Sus instituciones, recursos humanos, plataformas tecnológicas y marco jurídico le han permitido generar contribuciones científicas de reconocimiento internacional. Por ello, la genómica representa una importante oportunidad para México en la economía del conocimiento.